ENDEVINAR
ENDEVINAR - 2024
Mi investigación fotográfica parte de una pregunta: ¿cuánta luz necesita una forma para aparecer? No se trata de iluminarlo todo, ni de hacer visible cada detalle, sino de encontrar esa medida precisa en la que algo comienza a revelarse sin perder el misterio que lo habita.
Hay formas que permanecen ocultas en la oscuridad, no porque estén ausentes, sino porque todavía no se ha dado la relación de luz que permite percibirlas. La luz justa no impone una presencia: la hace posible. Es una condición de aparición, un umbral entre lo visible y lo invisible, entre aquello que todavía no reconocemos y aquello que, de pronto, adquiere una presencia ante nosotros.
Esta investigación encuentra una resonancia poética en el pensamiento de María Zambrano, especialmente en su concepción de la razón poética: una forma de conocimiento que no pretende someter lo real a la claridad absoluta del concepto, sino acercarse a él respetando sus zonas de sombra, sus silencios y sus ambigüedades. Frente a una conciencia que aspira a iluminarlo todo, la razón poética acepta que hay verdades que solo pueden manifestarse de manera indirecta, a través de imágenes, símbolos y veladuras.
Desde esta perspectiva, la oscuridad no constituye una ausencia que deba ser corregida, sino un espacio de latencia. El velo poético no oculta necesariamente la realidad: puede ser aquello que permite que se manifieste sin quedar reducida a una evidencia inmediata. Entre la opacidad y la transparencia existe una zona de indeterminación en la que la mirada se vuelve más receptiva, más atenta a lo que apenas se insinúa.
Fotografiar se convierte entonces en una práctica de escucha visual. Ajustar la luz es también ajustar la mirada, encontrar una distancia y una disposición desde las que las formas puedan emerger. La imagen no se limita a registrar algo que ya estaba ahí, completamente constituido, sino que participa en las condiciones de su aparición. Lo que vemos depende tanto de aquello que se presenta como de la luz que lo hace perceptible y de la sombra que lo acompaña.
La luz justa es, por tanto, una luz que no disipa todo misterio. Una luz que revela sin agotar, que permite reconocer sin clausurar el sentido. Como en el pensamiento de Zambrano, conocer no significa necesariamente despejar toda oscuridad, sino aprender a habitarla y a percibir aquello que solo puede darse en sus márgenes.
En ese delicado equilibrio, la fotografía se convierte en una investigación sobre los límites de la visibilidad y las condiciones de la conciencia: el instante en que algo comienza a aparecer, todavía envuelto en su propia sombra, antes de convertirse en una forma plenamente reconocible.
Quizá mirar consista precisamente en eso: encontrar la luz que permite que algo aparezca sin arrebatarle el misterio de permanecer, en parte, oculto.
Serie fotográfica digital realizada con cámara Panasonic Lumix FZ38 en estudio y en el entorno natural del Montseny. Investigación sobre la luz, la exposición y el contraste como elementos que determinan la aparición de las formas.
Técnica: fotografía digital.
Equipo: Panasonic Lumix FZ38.
Iluminación: luz de estudio y luz natural.